CUIDAR AL REY DE LA SELVA
1) Una especie en peligro
El yaguareté es una especie protegida y amparada por la ley. En nuestro país es una de las 500 especies considerada EN PELIGRO DE EXTINCIÓN. Tiene la máxima categoría de protección legal: fue declarado Monumento Natural Nacional desde el 2001. Además, es Monumento Natural Provincial en Chaco, Salta y en Misiones, siendo ésta la provincia pionera en reconocerlo como tal en 1988.
¿Por qué desaparece?
1) La pérdida de hábitat
Una de las principales causas de la disminución de yaguaretés es la pérdida de su hábitat producto de la deforestación.
El yaguareté necesita grandes espacios de selva en buen estado para subsistir y cumplir su ciclo vital: se estima que un ejemplar precisa entre 7 mil y 10 mil hectáreas de selva. Esto lo convierte en una especie paraguas, es decir, su huella es signo de la salud de la selva: nos indica que también están presentes muchas otras especies silvestres que necesitan menor superficie para sobrevivir.
Actualmente, sólo queda en pie un 7,8 por ciento de las 47.000.000 de hectáreas de selva que se extendían por Brasil, Paraguay y toda la provincia de Misiones en Argentina. Sin embargo, Misiones es la que mayor bloque de selva continuo posee, con casi un 50 por ciento de su superficie con monte, una oportunidad para toda la vida que alberga esta región y una gran responsabilidad para nosotros.
2) Caza de animales silvestres
A pesar de ser ilegal, la caza es aún un hábito muy extendido, tanto del yaguareté como de otros animales silvestres que constituyen sus presas más importantes. De esta manera, no sólo disminuye la cantidad de yaguareté, sino también el alimento disponible para este felino.
3) Conflictos con animales domésticos
La pérdida de monte nativo y la falta de presas disponibles aumentan la probabilidad de que el yaguareté frecuente áreas rurales y encuentre en el ganado doméstico su comida, convirtiéndose en un conflicto para el colono.
Los felinos no tienen como hábito natural atacar a los animales domésticos. Cuando esto sucede, refleja algún tipo de desequilibrio en el ecosistema local. El yaguareté no es la excepción y en ocasiones se alimenta de perros y ganado doméstico. Esto suele derivar en una dependencia extrema que genera los denominados tigres cebados. En estos casos el yaguareté se vuelve muy osado aproximándose deliberadamente a corrales y viviendas sin importar la presencia de humanos. Este fenómeno ya era común en épocas históricas en sitios donde en la actualidad el yaguareté se ha extinguido. Se atribuye este comportamiento a la ausencia o disminución de sus presas habituales en el monte (por cacería furtiva o por la transmisión de enfermedades de animales domésticos). En algunos casos resulta del accionar de felinos viejos o heridos que ven en los animales domésticos mayores oportunidades dada su mansedumbre, accesibilidad y aglomeración.
El conflicto suele ser más frecuente en los límites de áreas protegidas (parques y reservas tanto públicas como privadas). En todos los casos inmediatamente se desata una persecución del animal cebado por parte de los ganaderos o chacareros.
Lamentablemente, el conflicto casi siempre se resuelve con la muerte del yaguareté. Actualmente, las tres instituciones estamos trabajando para dar a conocer y extender la aplicación de una serie de medidas de manejo de ganado que ayudan a evitar ataques de felinos. Estas medidas incluyen desde recomendaciones sobre dónde conviene instalar el potrero, la importancia de tener cerramientos seguros, los resultados que dieron las experiencias con cercos eléctricos hasta la necesidad de proteger la vida silvestre; todas sugerencias que benefician tanto al ganadero como a la naturaleza que nos rodea.
¿Por qué cuidar al yaguareté
1) Su huella: signo de la salud del ambiente
En la actualidad se van sumando numerosos esfuerzos que involucran desde entidades públicas hasta organizaciones no gubernamentales para poder revertir la situación que está atravesando la especie y así poder salvar de la extinción al yaguareté.
Muchos se preguntarán para qué conservar estos animales que causan problemas y además pueden representar un peligro potencial para la vida humana. Aunque aún no se tienen todas las respuestas para contestar esta pregunta, los yaguaretés regulan a las poblaciones de todas las especies que constituyen sus presas, impidiendo sus excesos poblacionales y mantienen el vigor de las mismas, eliminando ejemplares viejos y enfermos, pudiendo intervenir en la disminución de la diseminación de enfermedades que afectan a estas especies, al ganado e inclusive al propio hombre. Asimismo los depredadores carnívoros están ligados al control de los mamíferos herbívoros, que a su vez son depredadores de especies vegetales. Las comunidades vegetales influencian la distribución de polinizadores, aves e insectos. Por lo tanto, cuando se afecta a la comunidad de depredadores se afecta al ecosistema como a un todo y cualquier disturbio en el ecosistema se filtra hacia las especies en el tope de la red, haciendo a los carnívoros más vulnerables que otras.
¿Qué estamos haciendo?
Cuidar a una especie como el yaguareté y, fundamentalmente, mantener la salud del ambiente que nos da refugio a todos, implica abordar varias y distintas líneas de trabajo: estudios científicos, creación de áreas protegidas y su mantenimiento, tareas de control y vigilancia, creación de legislación y políticas públicas adecuadas, desarrollo de programas de educación y difusión con diversos grupos sociales de interés, desarrollo de proyectos participativos para poner en práctica alternativas productivas que combinen rentabilidad y buen uso de los recursos naturales, entre muchas otras líneas de acción.
Con este abanico de acciones y temáticas, trabajamos en la Selva Paranaense, la Administración de Parques Nacionales, el Ministerio de Ecología de Misiones y la Fundación Vida Silvestre Argentina, junto a otras instituciones comprometidas con la conservación y el buen uso de la selva misionera.
A través de los proyectos y el trabajo que cada una de estas instituciones realiza, nos proponemos:
Conservar porciones continuas de selva para proteger especies que, como el yaguareté, necesitan grandes superficies para sobrevivir.
Recuperar la selva en algunas áreas en donde ya ha desaparecido, con el fin de mantener la calidad del agua, del aire, la estructura de los suelos y para evitar cambios climáticos violentos.
Trabajar junto a las comunidades para identificar y rescatar formas tradicionales del uso de plantas y animales nativos y también para desarrollar otras alternativas productivas sustentables, tales como la producción orgánica bajo la sombra de la selva, sistemas silvo-pastoriles, aprovechamiento sustentable de productos nativos maderables y no maderables, entre otras.
Plan para proteger al Rey de las Selvas Argentinas...
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