El miércoles 26 de septiembre se capturó y relocalizó al ejemplar
de yaguareté hembra que desde fines de junio había atacado varios
terneros de una propiedad que linda con el Parque Provincial Salto
Encantado del Valle de Cuña Pirú, en Ruiz de Montoya. El operativo
fue realizado por personal del Ministerio de Ecología (MERNRyT),
en conjunto con representantes de la Administración de Parques Nacionales
(APN); investigadores del CONICET-CeIBA, a cargo del Proyecto Yaguareté
y miembros de la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA). Luego
de ser capturado, el felino fue trasladado hasta el Parque Provincial
Esmeralda, en la Reserva de Biosfera Yabotí, para ser liberado.
Antes de retornar a su hábitat natural, se le colocó y activó un
radio collar, cuya tecnología permite un monitoreo constante del
ejemplar, brindando información de su ubicación y comportamiento,
entre otros datos de interés.
“El excelente resultado de este trabajo conjunto, entre diversas
instituciones, es un claro ejemplo de lo que podemos lograr articulando
esfuerzos y recursos. Esta forma de trabajo debe ser la base para
que junto al Ministerio del Agro y la Producción, el MERNRyT y otras
organizaciones, tanto del ámbito productivo como ambiental, encaremos
la tarea de establecer y promover acciones para prevenir conflictos
entre el ganado y el yaguareté”, expresó Manuel Jaramillo,
coordinador de la oficina regional de la FVSA en Misiones, al regreso
del operativo.
Cuando el ganadero Rubén Sakser, vecino al Parque Salto Encantado,
detectó los ataques a fines de junio, inmediatamente dio aviso a
las guardaparques de la zona, quienes constataron los incidentes,
monitorearon permanentemente el área y convocaron a los investigadores
de CONICET, que lideran el proyecto yaguareté. A partir de ese momento,
con el apoyo de la FVSA se instalaron tres cámaras fotográficas
con censores infrarrojos que permitieron confirmar la presencia
de un yaguareté adulto en la zona.
Las “cámaras – trampas”, como llaman los investigadores a estas
cámaras de foto automáticas, camufladas en la selva, continuaron
activas desde julio a septiembre sin obtener nuevos registros. Sin
embargo, durante esa última semana, dos nuevos ataques se produjeron
en la misma propiedad. Por eso, esta vez las cámaras fotográficas
se instalaron sobre los restos de los animales, que junto a la presencia
y el trabajo permanente de los guardaparques se constató nuevamente
la presencia del mismo yaguareté.
En este contexto, todas las instituciones involucradas analizaron
las distintas opciones para resolver la situación de manera tal
de resguardar la seguridad y el patrimonio de las personas a la
vez que se protege a este especie, declarada Monumento Natural Provincial
y Nacional.
Inicialmente, se propuso la instalación de un boyero eléctrico
sobre el perímetro de la chacra que linda con el parque provincial.
Sin embargo, luego de un relevamiento e inspección en el terreno,
los expertos concordaron en que, teniendo en cuenta las condiciones
de mantenimiento del alambrado existente, que era similar al de
chacras vecinas, era inviable resolver de manera efectiva la situación
en el futuro inmediato.
Entonces, la alternativa elegida fue intentar la captura del yaguareté,
utilizando para ello una jaula apropiada con restos de los animales
atacados y, si se tenía éxito con esta medida, reubicar el animal
en el Parque Provincial Esmeralda. Se seleccionó este parque, área
núcleo de la Reserva de Biosfera Yabotí, debido a la superficie
de selva que protege, la disponibilidad de animales que son el alimento
natural del felino, el hecho de que en las zonas aledañas no se
practica la ganadería y porque los censos de población de yaguareté
en esa área demuestran la presencia de tigres pero en una densidad
que soportaría el aumento de individuos. Finalmente, el 26 de septiembre
por la mañana se concretó la captura del ejemplar y se realizó el
operativo conjunto. El Dr. Miguel Rinas, Director General de la
Estación de Re-cría del Parque Ecológico “El Puma”, estuvo a cargo
de sedar al animal y confirmó que se trataba efectivamente de una
hembra joven, sin cachorros y en buen estado de salud. El Biol.
Agustín Paviolo, junto con el apoyo de los guardaparques y la asistencia
del propietario, el Sr. Sakser, colocó y activó el radio collar,
que permitirá monitorear el animal, saber su ubicación y obtener
datos de su comportamiento. De esta forma, luego de cinco horas
de viaje hacia el Parque Esmeralda, durante el cual el animal estuvo
sedado, se liberó el hermoso ejemplar que ya fue bautizada como
“la Sureña”.
Medidas para prevenir el ataque de felinos al ganado
Este caso también puso de relieve la importancia de contar con
medidas que tiendan a lograr una armonía entre nuestro desarrollo
y la vida silvestre. Al respecto, Jaramillo destacó que, “si bien
en este contexto esta fue la mejor forma de resolver la situación
conflictiva, no es viable pensar que la traslocación de los ejemplares
será la solución deseable para todos los casos.” Más bien, el coordinador
de la FVSA destacó que “la solución integral dependerá directamente
de nuestro éxito en lograr la convivencia entre la ganadería y el
yaguareté y de la eficacia en la aplicación de medidas tales como
la implementación efectiva de la ley Provincial N° 4137 Plan de
conservación de Grandes Felinos, que prevé compensaciones por pérdidas
de animales. Estas compensaciones deberían aplicarse a aquellos
propietarios que hayan implementado medidas de prevención.”, finalizó
Jaramillo.
Los ataques de felinos al ganado generalmente reflejan un desequilibrio
en el ecosistema local. El yaguareté y el resto de felinos no tienen
como hábito natural atacar al ganado doméstico. Si el ambiente en
donde viven les ofrece suficiente selva, con bastantes animales
silvestres para alimentarse, los felinos tienden a evitar al hombre
y a su ganado.
En cambio, la pérdida de selva y la falta de sus presas naturales,
debido a enfermedades o a la caza furtiva, pueden facilitar que
los grandes felinos comiencen a considerar al ganado como alimento.
Así como varias enfermedades que aquejan al ganado, tales como
la tristeza, el carbunclo o la aftosa, precisan de un plan sanitario
y demandan precauciones, también se pueden adoptar medidas de manejo
que reduzcan los ataques de felinos.
Entre estas recomendaciones, se destacan: a) Retirar a los animales
del monte y evitar instalar los potreros al lado de éste o con acceso
al monte. De lo contrario, facilitamos que el tigre o el puma empiecen
a considerar al ganado como otra de sus presas naturales; b) Encerrar
durante la noche, principalmente, a los animales más vulnerables
que pueden ser una presa fácil: terneros, cerdos, hembras por parir,
enfermos; c) Utilizar encierros seguros y, si es posible, próximo
a las viviendas y de la luz. Generalmente son más seguros los potreros
chicos que permiten un mejor manejo y control de los animales; d)
Instalación de cerco eléctrico: dieron muy buenos resultados para
desalentar el ingreso de yaguaretés a los potreros. Estas cercas
necesitan de mantenimiento para funcionar correctamente; e) Planificar
las épocas de servicio (primavera), para que sea más fácil tomar
las precauciones necesarias para proteger a todas las crías; f)
Proteger y no cazar los animales silvestres, que son el alimento
natural del yaguareté y el puma, aseguran la dieta habitual de estas
especies y así no se ven obligados a buscar otras presas; g) No
herir a los grandes gatos. Los animales heridos pierden sus habilidades
para cazar y así el ganado resulta una presa más a su alcance y
h) fundamentalmente, ante la evidencia de rastros o ataques de felinos
es muy importante avisar a las autoridades competentes y a las chacras
vecinas para tomar las precauciones necesarias.
Guardianes del monte
Muchos se preguntarán por qué conservar a estos felinos que muchas
veces causan problemas y temor. Si bien habrá varias respuestas,
desde el punto vista del cuidado de nuestro ambiente, estos felinos,
especialmente el yaguareté, cumplen un rol esencial. Ellos son los
grandes carnívoros y regulan las poblaciones de todas las especies
que le sirven de presas. Evitan excesos poblacionales, eliminan
ejemplares viejos o enfermos, y ayudan a disminuir las propagaciones
de plagas o enfermedades que afectan a estas especies, a nuestro
ganado e incluso a nosotros mismos.
Por eso, cuando estos felinos se encuentran en peligro de desaparecer,
todo el ecosistema se ve afectado. En el caso del yaguareté, su
situación acarrea importantes consecuencias en la salud y estabilidad
de toda la red de vida que conforma la selva. Así, su disminución
o extinción puede afectar también los patrones del clima, los recursos
hídricos y las precipitaciones a nivel local. La población de yaguareté
en la selva misionera disminuyó drásticamente en los últimos años.
El compromiso y la ayuda de todos son indispensables para que el
guardián de la salud del monte, nuestro sustento, continúe saludable.
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